La fe de Unamuno. La influencia de Pascal
Entre el Diario Íntimo y La Agonía del cristianismo, Unamuno escribió los otros dos escritos que nos servirán para este recorrido. Se trata de un pequeño ensayo titulado “La fe” escrito en 1900 y donde con claridad meridiana Unamuno nos define en lo que ésta consiste. No hará falta más que enumerar con precisión y claridad unas cuantas definiciones que aparecen en este escrito y que, entre otras cosas, a mi modo de ver, despeja dudas respecto a lo que el rector de Salamanca entendía por creer, es decir, si era una actitud subjetiva, y por tanto falta de apoyo en la vida real y fruto de la sugestión o lo contrario, es decir, sustentada por la vida, vida que se entiende desde lo cordial, lo experiencial, lo vital y no solamente desde lo racional, es decir, lo analítico, lo comprobable en el laboratorio, etc. Y creo que es ahí donde debemos ver la clave para entender esta nueva forma de entender la fe, una fe que está más cerca de la visión bíblica que de la teológica. Ahora se entiende una de tantas contradicciones que Unamuno resalta en su Angustia del cristianismo, la que se deriva de contraponer el Espíritu y la Letra, dicho en clave de la reflexión que nos ocupa sobre la fe, podríamos hacer un paralelo con la fe que es fruto de la experiencia del amor de Dios que se vive y siente en el corazón, en el afecto, en la voluntad de creer a Aquel del que experimentó su existencia por experimentar su amor en contraposición a la fe, que Unamuno llamará racionalista propia de los silogismos jesuíticos, que antecede los conceptos doctrinales a la vivencia.
El otro texto es su Sentimiento trágico de la vida escrito en 1913. Aquí nos detendremos sobretodo en las aportaciones que para Unamuno supuso la lectura de los escritos del teólogo pascaliano Vinet y que tan acertadamente nos introduce el profesor Orringer en su libro Unamuno y los protestantes liberales.
El critianismo agónico de Unamuno
José Novella Tamarit.
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La moral quijotesca de Unamuno
Para el rector de Salamanca no se trata de la moral, sino de mi moral, de la moral del “yo” íntimo y cordial que hace necesario que la conducta, es decir, “mi conducta”, sea la mejor prueba, la prueba moral de mi anhelo supremo.
Pero decir “mi conducta”, no es para Unamuno acudir a algo fatigoso e inseguro, sino todo lo contrario es apasionadamente bueno, auténtico e intransferible, que parte de mi ser más intimo y cordial. Por eso es la virtud la que hace al dogma y por eso es la fe la que hace al mártir y no a la inversa. Somos nosotros quienes desde nuestra autenticidad cordial, hacemos “mi conducta”.
De este modo Unamuno se aleja de las pretensiones de la moral kantiana demasiado preocupada por el deber, universal y necesario y se convierte en el nuevo Don Quijote que persigue un ideal “inalcanzable” pero constitutivamente necesario, que es la eternidad, luchando a modo de Quijote, contra todos aquellos que se quedan en el ideal racional y pesimista de la nada, de la no eternidad.
El mundo religioso de Unamuno
( Guión de la sesión )
Jaime Vilarroig
Religión, cristianismo y mística en el pensamiento de Unamuno. Las influencias de Sabatier y Harnack
En la elaboración de esta vía influyen pensadores tales como Pascal, Kierkegaard o Schopenhauer, místicos como Fray Luis de León, santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, y teólogos como Harnack y Sabatier. Nosotros nos centraremos en estos dós últimos –realizaremos primero un repaso de sus principales ideas respecto a la historia de la religión y del dogma cristiano para luego comparar con los escritos de Unamuno– pero queda pendiente una complementación de lo que aquí expondremos con el análisis de los autores que acabamos de indicar. En esta sesión, pues, lo que expondremos es la filosofía de la religión de Augusto Sabatier y la historia del dogma de Adolf von Harnack, para luego compararlas con el escrito de Unamuno y delinear lo que podría ser una mística unamuniana.
El hambre de inmortalidad en Miguel de Unamuno. Relaciones con Spinoza
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El hambre de inmortalidad en Miguel de Unamuno. Relaciones con Spinoza.
Pedro Jesús Pérez Zafrilla.
La cuestión religiosa en el pensamiento de Unamuno
Para el curso 2009-2010 el Seminario lo dedicaremos íntegramente al pensamiento de Unamuno, concretamente a la cuestión religiosa. Para ello, estudiaremos los textos Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo. El objetivo es analizar la religiosidad que Unamuno expone en sus escritos intentando buscar las inluencias que recibe de otros pensadores. Como bibliografía secundaria utilizaremos el libro Unamuno y los protestantes liberales (1912). Sobre las fuentes de "Del sentimiento trágico de la vida", de Nelson R. Orringer, publicado en Gredos, Madrid, 1985.1- Introducción: El mundo religioso de Unamuno. Jaime Vilarroig. El hombre de carne y hueso. Las relaciones de Unamuno con el liberalismo protestante de Ritschl (Caps. I-II STV). Ignacio soler; Luca Giancristofaro. Octubre 2009.
2- El hambre de inmortalidad en el pensamiento de Unamuno. Relaciones con Spinoza (Caps. III, V STV). Pedro Jesús Pérez. Noviembre 2009.
3- Religión, cristianismo y mística. Relaciones entre Unamuno, Harnack y Sabatier. (Caps. IV, VI,VII, X STV). Jesús Fernández. Diciembre 2009.
4- Dios y las virtudes teologales en el pensamiento de Unamuno. (Caps. VIII-IX STV). Francisco Arenas-Dolz. Enero 2010.
5- La moral unamuniana. La confrontación entre Unamuno y Kant. (Cap. XI STV). Raúl Sebastián; José Luis García. Febrero 2010.
6- El cristianismo agónico de Unamuno. Relaciones entre Unamuno y Kierkegaard. (Caps. I-V AC). Enrique Herreras; José Novella. Abril 2010.
7- La fe de Unamuno. La influencia de Pascal. (Caps. VI-X AC). Guillermo Taberner. Mayo 2010.